28 de septiembre: Día Internacional por la Despenalización del Aborto

Thiany da Penha y Maria Júlia | Mirian Fichter, ÉPOCA

Thiany da Penha y María Júlia | Mirian Fichter, ÉPOCA

Esta historia la tomo de la revista Conciencia Latinoamericana, en su edición de abril de 2009:

Palabras de Thiany da Penha, 18 años, de Teresópolis, en Río de Janeiro

«Yo sé qué es tener un hijo deficiente. Mi primera hija, María Júlia, tiene dos años y medio. Nació con hidrocefalia y espina bífida. No puede caminar, tiene una válvula dentro de la cabeza que se puede infectar —y a veces se infecta—.

Decidí llevar el embarazo hasta el fin porque mi bebé iba a vivir.

Cuando me embaracé por segunda vez, descubrí en el ultra sonido que el feto no tenía cerebro. Quedé desesperada. Era diferente. Mi primer bebé era malformado, pero iba a vivir. El otro, no. El médico me dijo que él viviría máximo algunos minutos. Y después yo tendría que enterrarlo.

Mi derecho de anticipar el parto fue negado en primera instancia. El Ministerio Público llevó el caso ante el Tribunal de Justicia. Yo me quedé esperando por una decisión, cada día que mi barriga crecía un poco más.

Sólo quien vivió eso tiene idea de lo que es. Vivir un embarazo sin esperanza, es despertar y dormir en la desesperación. Yo no podía comprar una ropita, la cuna de mi hija sería un cajón. Dos meses después que enterré a mi hija, salió en el diario oficial que la justicia archivó mi caso por «pérdida de objeto». No se qué justicia es esa que esperó que yo tenga el bebé lo entierre para decir que no había más que decidir.

Corrí el riesgo de muerte, pasé por transfusiones de sangre y sobreviví para continuar cuidando de María Júlia. Amo a María Júlia, me alegro con sus pequeños progresos, lloro con sus dolores.

Lo que quiero decir al Supremo Tribunal Federal es que nunca, mientras yo viva, voy a olvidar el cajón de mi hija que me obligaron a enterrar. Y lo que quiero respetuosamente pedir es que la ministra y los ministros piensen en eso cuando vayan a decidir sobre el destino de todas las mujeres de este país que tuvieron la infelicidad de tener dentro del útero un feto condenado a muerte. No escogemos esa tragedia, pero nos gustaría tener el derecho de no prolongarla».

¡Muchas gracias! [1]

—–

Como Thiany hay miles y miles de mujeres cuyos casos no son atendidos por la justicia de los pueblos, ateniéndose a perder sus vidas al no caber en el modelo hegemónico de un embarazo libre de situaciones especiales. ­ ¿Porqué negarles una Interrupción Legal del Embarazo (ILE), llevándoles a la ignominia y al dolor de dar a luz a una criatura que tendrán que enterrar a los dos meses?

Hoy 28 de septiembre es el Día Internacional por la Despenalización del Aborto. La semana pasada, la Asamblea Revisora de la Constitución Dominicana aprobó la propuesta del Poder Ejecutivo de penalizar todo tipo de aborto en la Carta Magna. Ante las múltiples presiones de la Iglesia Católica y otras iglesias evangélicas, las y los 128 congresistas que votaron a favor del Artículo 30 así propuesto por el Ejecutivo, dejaron sus conciencias en casa, al parecer. Muchos de ellos votaron en contra de sus principios, atemorizados por el dedo acusador de la derecha religiosa. Muestra de esto es que en otros artículos aprobados y conocidos del Texto en la primera lectura, muchos de ellos señalaron que no se habían detenido a estudiarlos ni leerlos.

El diputado Radhamés Ramos (PRD-La Vega) señaló la semana pasada lo siguiente en relación a una alternativa que él recomienda a las mujeres que deseen abortar, luego de la aprobación de este artículo constitucional:

Escucho colegas hablar de que si le violan la hija o un pariente, y que entonce su hija va a parir una niña o un niño de un violador… eso es falso, existen métodos conocidos. Sólo pare si quiere parir, porque in so facto (sic) se descubre que está embarazada, se le hace la prueba, sólo tiene que colocarse en una escalera a 6 peldaños y bajar de glúteos, bajar de nalgas, esto va provocar un sangrado y cuando usted lleva a su niña a una clínica, el médico in so facto (sic) le hace una limpieza simple y llanamente. Esa es la realidad, pero además existen pastillas que se conocen bien, que sólo hay que colocarlas en la vagina, eso es así y se provoca un sangrado. [2]

Esto es una muestra viva de la indecencia de muchos de nuestros legisladores, y del paradigma imperante en nuestra sociedad, que tiene a las mujeres como objeto a usar por el varón.

Por esas razones, hoy 28 de septiembre, Día Internacional por la Despenalización del Aborto, visto mi blog de negro en indignación por la aprobación de este artículo que atenta y atentará contra la vida de miles de mujeres dominicanas.

La Colectiva Mujer y Salud está invitando hoy a las 5:00 pm en el Parque Independencia, a una velada por el respeto a los derechos de las mujeres, por la separación de Iglesia y Estado y por una sociedad dominicana donde se respete la libertad de conciencia.

Notas:

[1] Rosado-Nunes, Maria José. «Audiencia pública / 3 de julio 2008», en Conciencia latinoamericana XVII: 16. Abril 2009. México: Católicas por el Derecho a Decidir, 37.

[2] «Diputado aconseja a mujeres una alternativa al aborto: “bajar una escalera con las nalgas”», en Clave Digital, 18 de septiembre de 2009, accesado en http://www.clavedigital.com/App_Pages/Politica/Politica.aspx?id_Articulo=7778, el 28 de septiembre de 2009.

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Estado teocrático y Artículo 30

ⓒ Duarte101

ⓒ Duarte101

La vida de los creyentes debe ser orientada por sus líderes religiosos. No puede ser responsabilidad del Estado, a menos que estemos en verdad diseñando un Estado teocrático

Minou Tavárez Mirabal, diputada al Congreso Nacional de República Dominicana (PLD-Distrito Nacional), vía Duarte101.


Hoy más que nunca es necesaria en nuestro país la separación de la Iglesia y el Estado, anulando el Concordato que este sostiene con la Iglesia Católica, eliminando el puesto de Contacto de las Iglesias Evangélicas en el Gobierno y anulando toda iniciativa que busque prevendas del Estado para con determinado grupo de Iglesias, como la Ley de Asociaciones Religiosas, que busca un reconocimiento legal de las iglesias evangélicas, a fines de que se les dé parte también en los beneficios del Estado, pero a expensas de la Iglesia Católica.

La vida privada de los individuos no debe ser regida por el Estado. Al inmiscuirse este en los más mínimos detalles de la vida personal, se violenta el derecho de cada quien de vivir, transitar y expresarse libremente.

¿Se está buscando realmente aprobar el aborto en Dominicana?

El derecho a la vida es inviolable en general desde la concepción hasta la muerte. No podrá establecerse, pronunciarse ni aplicarse, en ningún caso, la pena de muerte.

Así reza la propuesta de modificación del artículo 30 de la Constitución de República Dominicana, que en el día de mañana se discutirá en el pleno de la Asamblea Revisora de la Constitución de ese país.

La otra propuesta reza:

El derecho a la vida es inviolable desde la concepción hasta la muerte. No podrá establecerse, pronunciarse ni aplicarse, en ningún caso, la pena de muerte.

Con la primera propuesta se protege el derecho a la vida de forma general, estableciéndose que existen situaciones particulares en las cuales es menester considerar la interrupción del embarazo. Esas situaciones particulares son:

  1. Malformación del feto
  2. Embarazo por incesto o violación
  3. Peligro de muerte de la madre

Malformación del feto

Biológica y humanamente es entendible la interrupción del embarazo cuando se presenta una malformación del feto. Eso es indiscutible. Esta situación en particular debe ser eximida de pena y culpabilidad legal.

Embarazo por incesto o violación

Un incesto o violación es un vituperio grave contra una persona, especialmente si ocurre a una mujer y esta queda embarazada. La mujer debiera tener derecho a decidir interrumpir o no el embarazo en este caso, pues ella no dispuso de antemano tener la criatura, sino que fue forzada a ello. Este derecho debe ser eximido también de cualquier tipo de pena y culpabilidad.

Quienes están en contra de la interrupción del embarazo por esta causa señalan que no se puede castigar al feto por esta acción, sino que debe penarse al agresor. La pregunta que surge entonces es: ¿acaso debe la mujer soportar el dolor ignominioso de dar a luz a una criatura que no desea, víctima de un vituperio contra su persona y su cuerpo?

Me viene a la mente el caso de la menor de doce años reportado en julio pasado que fue violada por un vecino de confianza, quedando embarazada. ¿Es justo que esa niña cargue con esa criatura? ¿Es justo que no pueda ir a la escuela porque no encaja con sus compañeras y compañeros de clase por estar embarazada? ¿Es justo que el sistema educativo dominicano no contemple acciones puntuales en la educación escolar de esa niña? ¿Es justo para ella soportar el vilipendio y las odiosas consecuencias de amamantar, cuidar, atender a la criatura teniendo ella doce años? ¿Es justo para ella tener que dejar de jugar con sus muñecas y peluches, para atender a la criatura? ¿Es justo dar a esa criatura en adopción para que no conozca a su madre? ¿Sería justo todo esto sólo por el hecho de que a la criatura hay que dejarla vivir?

Peligro de muerte de la madre

Sería ilógico continuar pensando que si la madre tiene peligro de morir haya que dejar vivir a la criatura y mucho más si esa acción resultare ilegal. Tendría que someterse la madre a un aborto no regulado, quizás con alguna o algún médico no preparado al respecto, o en condiciones infrahumanas y no sanitarias.

¿Se está buscando realmente aprobar el aborto en Dominicana?

¿Aprobar estas tres excepciones dentro del marco de la nueva constitución dominicana supone que se esté aprobando el aborto? La inviolabilidad de la vida es un derecho de toda persona. Las tres condiciones extremas que hemos mencionado arriba deben contemplarse. En todo caso, el principio del derecho a la vida debe primar sin consecuencias funestas para la persona y su entorno.

Muchas personas cuando se refieren al tema del aborto y la constitución dominicana, creen que lo que se está aprobando es el aborto libre, es decir, que la madre libremente pueda interrumpir el embarazo en cualquier momento, si así lo decidiese. Los ejemplos que ponen para ilustrarlo rayan en ocasiones en el ridículo, porque no se está diciendo que se apruebe que la mujer disponga de su cuerpo a su antojo, sino que en circunstancias muy especiales, tales como una malformación del feto, embarazo causado por violación o incesto o peligro de muerte de la madre, sea permitida la interrupción del mismo.