Preguntas a las instituciones representativas de la comunidad evangélica dominicana

La comunidad evangélica no sólo debe alzar su voz para hablar de los temas de su particular interés y para decir que se siente marginada. La comunidad evangélica debe hacerse oír con relación a los grandes problemas nacionales y levantar su voz para dar a conocer su punto de vista con relación a las posibles soluciones de los problemas que nos aquejan como sociedad.

Yo me pregunto, ¿cuál ha sido la actitud de las tradicionales organizaciones representativas de la comunidad evangélica frente a los intentos de establecer una cementera en los Haitises? ¿Cuál ha sido la actitud de dichas instituciones frente a los intentos de la Asamblea Nacional Revisora de lesionar derechos que la población dominicana tenía garantizados? ¿Cuál fue la reacción de estas mismas instituciones cuando en diciembre del año pasado (2008) renunciaron prácticamente todos los miembros de la comisión de indultos, y el representante de la comunidad evangélica (y considerado el enlace entre el gobierno y la comunidad evangélica), no renunció, ni dijo esta boca es mía? ¿Cuál ha sido la actitud de las instituciones representativas de la comunidad evangélica frente a los intentos de coartar la libertad de expresión y difusión del pensamiento? ¿Cuál ha sido la actitud de estas instituciones frente a los grandes temas y problemas nacionales?

En cambio, ¿Cuál ha sido la actitud de las instituciones evangélicas representativas frente al concordato, con relación a la ley del día nacional de la Biblia, con relación a la ley de la enseñanza de la Biblia en las escuelas, con relación al proyecto de las asociaciones religiosas, con relación a tratar de recibir del estado y gobierno dominicanos un trato semejante al que recibe por el concordato la Iglesia Católica?

Héctor Benjamín Olea Cordero, vía Facebook.

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