El libro que yo quería ver publicado

La violencia: hacia una visión integral

En el Caribe hispano, Puerto Rico y Cuba tienen una historia trillada de reflexión teológica desde sus respectivos contextos. Ambos países cuentan con un buen número de iglesias históricas y progresistas, agrupadas en sendos Consejos de Iglesias —Concilio de Iglesias de Puerto Rico y Consejo de Iglesias de Cuba—. Los dos países también tienen cada uno un seminario teológico unido, donde esas mismas iglesias forman a sus ministros y teólogos —en Puerto Rico, el Seminario Evangélico de Puerto Rico, en Río Piedras; y en Cuba, el Seminario Evangélico de Teología, en Matanzas.

Sin embargo, la República Dominicana aún no cuenta con esos tres elementos que dan cuenta de un protestantismo histórico bien afincado en la tradición religiosa. Ni tenemos un acervo de reflexión teológica desde nuestro contexto particular; como tampoco hemos podido ponernos de acuerdo y establecer un seminario unido que nos termine de sacar de nuestra ignorancia en materia teológica, bíblica y pastoral; ni mucho menos hemos podido conformar un Consejo de Iglesias verdaderamente ecuménico que se dedique a la diakonía, en vez de servir como caldo de cultivo para obtener prebendas políticas.

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La UBL en renovación y adecuación forzosa

Desde ayer hay una conversación muy interesante en mi perfil en Facebook sobre las recientes decisiones del Consejo Nacional de Enseñanza Superior Universitaria Privada (CONESUP), de Costa Rica en cuanto a la Universidad Bíblica Latinoamericana.

Me permito reproducirla aquí:

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Victorio Araya se retira de la UBL

El retiro de Victorio Araya —nacido en 1945— de la facultad de la UBL en diciembre pasado, llega con gran tristeza. Su vida en la UBL empezó a través de la influencia de su padre, guiado a su vez por el pastor puertorriqueño Ángel Archila Cabrera, como parte de una campaña evangelística llevada a cabo en Costa Rica por la Misión Latinoamericana —el nombre anterior de la agencia de la UBL—. Victorio inició sus estudios teológicos en la UBL como estudiante en 1963. A mediados de los 1960s ya estaba impartiendo clases en el seminario. Victorio también recibió un grado en filosofía en la Universidad de Costa Rica. Es el autor de numerosos artículos y libros. Tiene un hermoso ministerio personal de confección de velas y de compartir la «luz» en este mundo.

Costarricense y metodista, fue también miembro del Departamento Ecuménico de Investigaciones (DEI). Se graduó de doctor en teología en 1983 de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca, con una tesis titulada El misterio de Dios en la teología de la liberación. Estudio de una visión Teológica desde el ‘reverso de la historia’. Desarrolla esa tesis en su obra más importante: El Dios de los pobres (DEI: San José, 1983).

Hasta su retiro en la UBL, fue también subdirector de la Escuela de Ciencias de la Religión de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Costa Rica.

Con información del boletín mensual de la UBL de enero de 2012. Traducción propia.

Implicancias del análisis de género en la teología

La desigualdad de género y el concepto de Dios

La desigualdad entre varones y mujeres, legitimada por el patriarcado histórico que ha permeado las relaciones entre las y los seres humanos, también se ha hecho presente en la teología y la religión.

El concepto de Dios en la teología judeocristiana ha estado marcado por un marco de pensamiento dicotómico excluyente masculino/femenino. El lenguaje utilizado para referirse a la divinidad judeocristiana es únicamente masculino. El término «Dios» es visto como categoría masculina del pensamiento teológico, acuñado y perpetuado por la racionalidad y la lógica del varón (Alida Verhoeven 1988). La teóloga feminista estadounidense Rosemary Radford Ruether (1997a) señala que las evidencias arqueológicas llevan a la conclusión de que la imagen humana más antigua de lo divino era femenina. La «Diosa» como categoría femenina ha sido vista como sinónima de libertinaje y oscurantismo. Las divinidades femeninas son vistas en la biblia como causantes de males, desorden social y paganismo.

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Androcentrismo en la teología y en las iglesias: el género masculino como requisito para acceder al sacerdocio y al pastorado

Las lecturas conservadoras y androcéntricas de los textos bíblicos denigran a las mujeres por debajo de los varones, poniendo como centro de la revelación y vaciamiento divino (kenósis) a estos últimos. Dios se ha revelado y se ha «vaciado» a través del varón, señalan. Ha hecho su tienda en medio de los varones, echando a un lado a las mujeres. Hay que recordar que en el Templo de Jerusalén —«la tienda mayor»— las mujeres estaban confinadas al patio de las mujeres, y la entrada al santuario les estaba impedida sólo por ser mujeres. Sólo los varones podían pasar al santuario.

Con ese esquema social en mente se escribieron los textos bíblicos. Las primeras comunidades cristianas no estuvieron exentas de conflictos relacionados con el liderazgo de las mujeres (cf. 1 Co 14,33b-35).

En la iglesia católica se les prohíbe a las mujeres el acceso al sacerdocio, al igual que en la mayoría de iglesias evangélicas. Se toma como excusa el que Jesús de Nazaret haya designado sólo a varones como discípulos. También se toman textos como el señalado anteriormente como «impedimento divino» para que las mujeres accedan al oficio de mayor rango eclesiástico. Ello causa que en las iglesias, así como sucede en las sociedades, las mujeres continúen siendo entes reproductoras en ese sistema hegemónico y jerárquico.

La función que se abrogan las iglesias al impedir a las mujeres el acceder al sacerdocio o al pastorado, se resume en sacralizar la discriminación, la opresión y la invisibilización de las mismas, reduciéndolas a un asunto de «voluntad divina» y de porque la «biblia lo dice así».

Las actividades pastorales que ejecutan las mujeres en las iglesias están regidas por la «especificidad» de su condición de «mujeres servidoras» que la jerarquía eclesiástica les da. Actividades como el cuidado a personas envejecientes, a niñas y niños —nursery—, visitas a hospitales y demás, son ejecutadas por mujeres. El «instinto maternal» es reforzado con programas androcéntricos basados en que la mujer debe asumir el rol de «sumisa» en el hogar, y en muchos casos, recomendándosele que es mejor quedarse en casa cuidando a las/os niñas/os que trabajar fuera de casa.

Cátedra Juan Mackay 2011

Acabo de recibir en mi bandeja de correo la publicidad de la Cátedra Juan Mackay 2011, el evento académico anual de la Universidad Bíblica Latinoamericana (Cedros de Montes de Oca, Costa Rica), en el que se invita a catedráticas o catedráticos a disertar sobre un tema en particular con la comunidad estudiantil de la universidad y la academia teólogica, bíblica y pastoral latinoamericana y caribeña.

Esta es la información:

Cátedra Juan Mackay 2011

La pastoral y el VIH/SIDA

6-8 de septiembre de 2011

  • «Teología, pastoral y VIH», Lisandro Orlov
  • «Elementos teológicos para una iglesia inclusiva», Genilma Boehler
  • «Testimonios de acompañamiento a personas con VIH», Orlando Navarro y Anna Langerak

Universidad Bíblica Latinoamericana
Cedros de Montes de Oca, Costa Rica

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Hace dos días dió inició un curso virtual sobre pastoral del VIH/SIDA por el pastor luterano argentino Lisandro Orlov, gestado por el Grupo de Estudios Multidisciplinarios sobre Religión e Incidencia Pública (GEMRIP), del que formo parte.

La investigación actual sobre Calvino y la cuestión de la deidad divina y la humanidad humana

[…] [L]a investigación actual sobre Calvino escasamente trabaja la cuestión en la que el reformador encontró la principal diferencia con el catolicismo de su época, aunque pienso que su punto de vista es todavía muy importante hoy, cuando los pastores reformados parecen desempeñar el papel de sacerdotes, mientras que los luteranos están un poco en aprietos debido a que su concepto de justificación ya no se encuentra separado del católico. No estoy diciendo con ello que la doctrina sobre la Iglesia fue el centro de la teología de Calvino. Preferiría describir el centro de su teología con la tesis que expone en su comentario a Jeremías: Ubi cognoscitur Deus, etiam colitur humanitas, es decir, «Adonde Dios es tomado en serio, allí hay una preocupación por la humanidad». Esta afirmación muestra puntualmente la preocupación de Calvino contra la tendencia de la teología luterana de olvidar la diferenciación entre la deidad de Dios y nuestra humanidad, a causa de la deidad y humanidad de Cristo, en vez de colocar esta diferencia en preeminencia.

Eberhard Busch, «¿Quién es y quién fue Calvino?: interpretaciones recientes», en Leopoldo Cervantes-Ortiz, ed. (2009). Juan Calvino: su vida y obra a 500 años de su nacimiento. Viladecavalls, Barcelona: Editorial Clie, 16. Original: Eberhard Busch, “Who was and who is Calvin?: interpretations in recent times”, en Reformed world 57(4), diciembre de 2007, 237-250, http://warc.jalb.de/warcajsp/news_file/refworld57_4.pdf. Traducción de Leopoldo Cervantes-Ortiz.