Voces Unidas: hacia una himnología fresca, devota y contextual

Hace un poco más de dos meses recibí un correo del cantautor chileno Leonardo Álvarez, en donde compartió un nuevo proyecto musical de canto y liturgia para las iglesias, que ya está grabando. Les dejo con la reseña de este nuevo proyecto a continuación:

I. Presentación

Voces Unidas es un proyecto de producción musical que quiere proveer a la iglesia latinoamericana de una himnología fresca, devota y contextual que anime al cumplimiento de la misión cristiana, entendida ésta desde una perspectiva integral.  Su realización es un deseo largamente acariciado por iglesias, organizaciones y artistas que quieren expresar en canciones las múltiples implicaciones de su fe.  El deseo de la Red Miqueas y de Visión Mundial es apoyar esta iniciativa y contribuir de esa manera a hacer más evidente el vínculo insoluble entre la adoración y la misión.

II.  Objetivos del Proyecto

  • Ofrecer al pueblo cristiano de América Latina una alternativa musical apta para el uso congregacional, contextualizada en la cultura y las vivencias típicas de la región, que inspire a la iglesia en la práctica integral de su piedad.

  • Facilitar la asimilación de la reflexión teológica latinoamericana en las iglesias del continente.

  • Ayudar en la creación de una cultura musical alternativa que propicie prácticas litúrgicas casi olvidadas en el contexto evangélico (Por ejemplo: la meditación, la lectura del texto bíblico, la dimensión comunitaria, etc.)

  • Unir y sumar la experiencia de quienes se esfuerzan por producir música encaminada a los propósitos anteriormente descritos.

III. Ficha técnica

Se cuenta con la participación de dos cantautores cuyo sueño y trayectoria coincide con los objetivos arriba mencionados.  Ellos son Leonardo Álvarez, de Chile, y Santiago Benavides, de Colombia.  Ambos han ejercido el ministerio pastoral en sus respectivos países y caminado por más de diez años en la búsqueda de una expresión musical en la que se mezclen sensibilidad bíblica, contextual y estética.

Una forma significativa de armar la Mesa/Altar

Vía Red electrónica de liturgia del CLAI:

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Experimentada en el Culto de Apertura de la Asamblea General de ACTD, Buenos Aires, Auditorio de la Cancillería, 26 de mayo 2009

Comienza a escucharse una música instrumental (podría ser “El día que me quieras”, por ejemplo). Durante los primeros 50 segundos se va bajando la luz del templo. Se enciende (si la hubiera) la luz que ilumina la mesa vacía, con un mantel oscuro.
A los 5 segundos se enciende la luz que da espacio para que alguien dance (expresión corporal) y en su movimiento vaya colocando los distintos elementos.
Así, se va armando la mesa/altar, mientras una voz en off lee la invocación abajo escrita:

1. Mantel (tipo aguayo en colores rojos), telas de colores: celeste, rosa, verde, turquesa, amarillo.

2. Vela, Biblia, cruz y elementos de eucaristía.

3. Canasta de frutos.

Terminada la danza y la ubicación de los elementos se encienden las luces a la voz de AMÉN.

1. En el nombre del Padre
Que nos ama como una madre
Que hizo los cielos y la tierra
Y nos hizo, varón y mujer para celebrar la vida

2. En el nombre de Jesús, su hijo
Que vivió como uno más entre nosotros
Nos enseñó a vivir bien, dándonos palabras de Vida Eterna
Y que fue crucificado y resucitó para nuestra salvación.

3. En el nombre del Espíritu Santo
Fuerza y viento que reúne
Que nos confirma las enseñanzas del Señor
Y genera en nosotros frutos de bondad justicia y verdad.

Amén

Elaborada por Juan Gattinoni

Se tú mi visión

Ayer escuché por primera vez en vivo el tradicional himno irlandés Se tú mi visión (Bí Thusa ‘mo Shúile), que ya había escuchado en inglés cantado por Moya Brennan en Whisper to the wild water (1999). Es esta una canción hermosa con una gran atmósfera rítimica y melodiosa. Me permito compartir las letras en castellano:

Sé tú mi visión
Dallan Forgaill, siglo VI

Oh Dios de alma, sé tú mi visión,
nada te aparte de mi corazón.
Noche y día pienso yo en ti,
Y tu presencia es luz para mí.

Sabiduría, sé tú de mi ser,
quiero a tu lado mi senda correr;
como tu hijo tenme, Señor,
siempre morando en un mismo
amor.

Sé mi escudo, mi espada en la lid
mi única gloria, mi dicha sin fin;
del alma amparo, mi torreón:
a las alturas condúceme. Dios.

Riquezas vanas no anhelo. Señor,
ni el vano halago de la adulación;
tú eres mi herencia, tú mi porción,
Rey de los cielos, tesoro mejor.
Amén.


Les dejo con un vídeo del himno interpretado por el Coro del Tabernáculo Mormón. Impresionante…