Colegios privados y educación laica

Por Tahira Vargas

En nuestra Ley General de Educación, capítulo VI arts. 22-25, se establece el respeto a la libertad de conciencia religiosa en la formación humana y religiosa que ofrezcan los centros educativos.

A pesar de que está consignada esta supuesta libertad de formación religiosa, la misma no se cumple en nuestras escuelas públicas y menos aún en los colegios privados.

Muchos colegios privados de nuestro país que no están dirigidos por congregaciones religiosas, tienen restricciones a la libertad religiosa y mantienen una orientación religiosa en diversos ámbitos de su actividad educativa en forma unilateral, sustentándose en la religión católica.

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Hay que decirlo. Nuestros centros educativos en Dominicana no están preparados para soportar un esquema de educación laica. Recuerdo que en una conversación con dos amigas monjas que laboran en una escuela en Sabana Perdida, ellas me relataban cómo los/as pocos/as estudiantes testigos de Jehová representaban un dolor de cabeza para la «buena convivencia» en el recinto escolar, debido a su negativa a rendir pleitesía a la bandera y a entonar el Himno Nacional como se acostumbra. Ellas no podían entender cuando les explicaba que a esos/as estudiantes debe respetárseles su religión, y que de ninguna manera su negativa implica un «irrespeto por la patria», ni mucho menos supone una «costumbre extraña».

En nuestras escuelas públicas y muchos colegios privados no religiosos se tiene como «por defecto» el orar antes de las clases y el enseñar solamente educación cristiana. Recuerdo que en el colegio que estudié —privado, por cierto, y no atado a ninguna congregación religiosa—, el contenido de la asignatura de religión era solamente basado en la religión cristiana. Y si a ello añadimos que los cultos afros y el vudú debieran formar parte de la educación religiosa en las escuelas públicas y colegios no religiosos, generaría ello un rechazo frontal de parte de amplios sectores de la sociedad dominicana, que no aceptan que en el currículo educativo se enseñe otra cosmovisión religiosa fuera de la cristiana.

El legado y utopía del educador puertorriqueño Eugenio María de Hostos, quien tan ampliamente soñó con una educación laica a todos los niveles, está cada día más lejos de cristalizarse, especialmente cuando existe una ley que obliga a las escuelas públicas del país a leer la biblia antes de cada jornada. Por el bien de nuestra sociedad, y por respeto al carácter laico que debiera tener el sistema educativo dominicano, esa ley debiera ser rechazada y derogada.

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