Gadamer y el lenguaje de la fe

Una gramática de la fe debe tratar, pues, de cómo procede en realidad la escucha que sale al encuentro de la llamada de la palabra de Dios. «Saber lo que ocurre en este encuentro no significa todavía que se pueda decir sin más lo que uno sabe». Al final, la tarea no será ya sólo escuchar la palabra, sino también hallar la palabra que dice la respuesta. Se trata del lenguaje de la fe.

Hans-Georg Gadamer. 2007. Verdad y método (1977). 12a. ed. Salamanca: Sígueme, 623, 624.

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Siempre se habla de escuchar la palabra de Dios, pero ¿se está hallando la palabra que dice? El sólo escuchar supone pasividad. La escucha atenta va más allá: hurga, busca hasta hallar —como la mujer de Lc 15, 8-10— y se reúne y comparte su experiencia. Aquí entra la relacionalidad, o cómo esa palabra se encarna en comunidad, convirtiéndose en profética a través de la experiencia colectiva (via communitiva).

Esa palabra hallada es lo que nos conecta con una experiencia comunicativa con la Divinidad. Es esa pregunta que nos dirige Dios interpelándonos. Es un discurso de doble vía, que le da cuerpo a la fe.

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