Martin Luther King y la llamada a la no conformidad de las predicadoras y predicadores

Los predicadores también nos sentimos tentados a practicar el culto incitante del conformismo. Seducidos por los símbolos mundanos del éxito, hemos medido nuestros resultados por la magnitud de nuestra parroquia. Nos hemos convertido en los presentadores de programas que halagan la fantasía y los caprichos de la masa. Predicamos sermones consoladores y evitamos decir algo, desde el púlpito, que pueda alterar las respetables ideas de los confortables miembros de nuestras feligresías. ¿Habremos sacrificado, los ministros del Señor, la verdad en aras del interés propio y, como en Pilato, habrán claudicado nuestras convicciones ante las exigencias de las turbas?


Debemos recobrar la llama evangélica de los antiguos cristianos, que eran inconformistas en el más puro sentido de la palabra, y se negaron a acomodar su testimonio a los puntos de vista de su época. Sacrificaban de buen grado fama, fortuna, e incluso la vida, por una causa que sabían era recta. Pequeños en número, fueron gigantes por su calidad. Su poderoso evangelio puso fin a los males bárbaros del infanticidio y de las luchas sangrientas de los gladiadores. Y, por fin, conquistaron para Jesucristo el Imperio romano.
Martin Luther King, Jr. La fuerza de amar. Madrid: Acción Cultural Cristiana. pp. 26, 27.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s