Diálogo interreligioso: el Otro como yo vs. el Otro distinto a mí

En mis lecturas diarias hace días me topé con esta cita que me dio mucho que pensar, del teólogo boliviano Ismael León Limache:

[«Amarás a tu prójimo como a ti mismo» …] El protestantismo tradicional ha dirigido esta exhortación bíblica principalmente a los que componen la iglesia local. Es decir que, el amor consiste en sentirse parte del cuerpo de Cristo junto a los demás «salvados» que son los prójimos a quienes hay que amar. El ser prójimo se define como consecuencia de su conversión personal a Cristo. Esto sociológicamente contribuye a la formación de una institución en la que los miembros en plena comunión son los que forman el círculo de los que se sienten prójimos unos de los otros. Esto puede limitar los resultados de un encuentro interreligioso. Con miras a un diálogo fraterno, y a la luz de la exhortación bíblica, el protestantismo evangélico debe amar a su prójimo —que no es única y exclusivamente el «otro como yo», sino el «otro distinto a mí» a través del reconocimiento y el respeto a las diferencias.

Ismael León Limache. Noviembre 1996. “Fe cristiana y sistemas religiosos ancestrales: urgencia de diálogo interreligioso”, en Vida y pensamiento 16, 2. San José: Seminario Bíblico Latinoamericano, 31.

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Tradicionalmente se ha pensado en entender al Otro, como «ponerse en sus zapatos», imaginando determinada situación de la persona desde el punto de vista de uno/a, lo que en principio conlleva a trazarse todo un tramado de determinadas posibilidades, que resultan ser troncadas cuando ese Otro toma otro camino distinto al preconcebido por uno/a.

Es este punto el primero que me llama la atención de todo el artículo de León Limache: hay que pasar de entender a la Otra como yo, entenderla como distinta a mí que es. Es allí donde bajo la acogida y el entendimiento común, ambos caminos se entrecruzan y se funden sin adulterar las individualidades.

Tradicionalmente la fe cristiana ha sido entendida relacionalmente hablando como ese entender al Otro sin dejarme afectar. El Otro se ha visto como individuo potencialmente neurótico, necesitado de un Salvador que Uno posee. Aquí es donde tristemente en muchas ocasiones, las riquezas religiosas de nuestras religiones autóctonas han sido melladas, condenadas, dejadas de lado y declaradas como herejes.

Hay un rechazo en muchas instancias e instituciones religiosas en satanizar expresiones religiosas como la Umbanda, el candomblé, el vudú, la santería y las religiosidades afro e indígenas.

¿Cómo podemos como cristianas y cristianos llevar un diálogo interreligioso fructífero con las religiones afro e indígenas? Conversemos…

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Un pensamiento en “Diálogo interreligioso: el Otro como yo vs. el Otro distinto a mí

  1. como se puede creer en una persona tan pervertida como ismael leon que tiene en su vida la pornografia como parte de su vivir es algo enfermizo

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