Hace 50 años Juan XXIII convocaba Vaticano II

Reposteado de Ecupres:

El 25 de enero de 1959 Juan XXIII convoca la realización de un nuevo Concilio. Nadie lo esperaba. Solo tres meses antes había sido consagrado Papa. Tenía 77 años, lejos de la edad juvenil sobre la cual se afirma que es cuando se toman las decisiones más aventureras.

Vaticano II, como se llamará el Concilio, revoluciona el catolicismo romano, las iglesias protestantes, modifica el tablero ecuménico y las coordenadas de las relaciones entre ICR y sociedad y abre las puertas y ventanas para que entre aire fresco al recinto eclesial del Vaticano y de paso a otras iglesias que estaban anquilosándose.

El Papa de transición, que aún conservaba los olores y costumbres de su origen campesino, revoluciona el ambiente de su tiempo con lo que él mismo catalogó como “un Nuevo Pentecostés” Tenía razón. La convocatoria no era para defender alguna doctrina en especial, condenar herejes, preparar una nueva inquisición, sino para abrir los corazones al diálogo, las mentes a las disquisiciones y el cuerpo al compromiso.

Navegante de navegantes, el Juan vigésimo tres sabía que el barco que comandaba estaba demasiado cargado con el peso de lo institucional, las trincheras defensivas, el hábito condenatorio, el corazón y el pensamiento centrado en Europa y los muros de la centralidad romana.

Sabía que con esa mercancía el barco no podía navegar en el mundo que se abría a rutas insospechadas y a vientos inesperados. Hacía falta una renovación a fondo con una verdadera conversión dirigencial.

Biblia, catequesis, liturgia, doctrina, acción directa, misión. Todo debía ser revisado con puntos de partida más evangélicos, más humanos, más cercanos al caminar de Aquel que anduvo por los caminos de Galilea, Jerusalén, que muere fuera de la ciudad y que Resucita para seguir participando en la lucha de los hombres y mujeres de “buena voluntad”, hacia quien el Papa Bueno dice que también es el Vaticano II.

En febrero del 59 comienza la preparación del Nuevo Concilio. En los inicios del 60 ya se percibía que la jerarquía católica romana no era de la onda del Papa. La higuera no estaba dispuesta a dar frutos aptos para la necesidad humana. En el Vaticano se preparan documentos que estaban lejos de las indicaciones papales. Se refuerzan las trincheras. Se solidifican los muros.

El 11 de octubre de 1962 2.500 obispos estaban en la Plaza San Pedro para la inauguración del Concilio. Las campanas repican. La gente se entusiasma por la renovación de la iglesia. Es el inicio de una nueva época. En medio de ese escenario están los supuestos grandes jerarcas que esperan frenar la iniciativa. Afirman que luego del Concilio, los obispos volverán a sus diócesis y que todo seguirá igual. En ese tiempo nadie sospechaba que un tal Ratzinger podría sentarse en el sillón papal.

El Papa Sencillo vuelve a sorprender en su presentación de Vaticano II. Bonachón apela a la alegría del Espíritu para desechar temores, exhorta a la aventura de la fe, denuncia a los falsos profetas del discurso plagado de desdichas, los “que prevén constantemente la desgracia, como si el mundo estuviera a punto de perecer”. No hay que repetir lo anterior, sino superar veinte siglos de cristianismo. Con osadía proclama “Preocupémonos por lo que une, y dejemos aparte, lo que nos divide” Incluye la “caricia a los niños”

El 8 de diciembre de 1962 fue la última vez que Juan XXII habló en el Concilio. Pudo contabilizar algunos éxitos. Estaban en la retina de sus ojos y en lo hondo de su corazón cuando murió el 3 de junio de 1963, vaya, lunes de Pentecostés. Episodio aún abierto en cuanto a si lo envenenaron o no.

Hay consenso en diez palabras claves de Vaticano II. Aggiornamiento, Colegialidad; Diálogo; Comunión; Libertad Religiosa; Liturgia; Ecumenismo; Palabra de Dios (Biblia); Pueblo de Dios; Presencia (de la Iglesia ante Dios y los hombres y mujeres).

La diferencia entre el propósito original de Juan XXIII y quienes lo apoyaron, sobre el contenido de esos términos y su realidad actual, la marca la opinión de quienes aún mantienen su esperanza en Vaticano II. Dicen que la iglesia no estaba preparada para ese acontecimiento. Que el proceso sigue pues aún no está asimilado. Opinión aceptada. Sin embargo, muy limitada, teñida de la tristeza del fracaso.

Aquel 25 de enero de 1959, el de los 50 años de la convocatoria de Juan XIII a un nuevo Concilio, fue recordado por el actual Papa, B XVI. El 24 de enero de 2009 publicó el decreto por medio del cual se levanta la ex comunión de cuatro obispos consagrados por Mss. Marcel Lefebvre, acérrimo enemigo de Vaticano II.

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5 pensamientos en “Hace 50 años Juan XXIII convocaba Vaticano II

  1. Que yo sepa nunca se ha especulado con la posibilidad de que Juan XXIII fuese envenenado.
    Esa especulación recae sobre Juan Pablo I.
    Y no tiene nada que ver el levantamiento de la excomunión a los cuatro obispos lefebvristas con el Concilio Vaticano II, sino con la semana de oración por la unidad de los cristianos.
    El levantamiento de la excomunión no es un final sino un principio para la plena comunión de la Fraternidad de San Pío X (fundada por Lefebvre) con la Iglesia Católica.
    Hoy mismo Benedicto XVI a pronunciado estas palabras:
    “He realizado este acto de paterna misericordia -explicó- porque estos prelados me habían manifestado varias veces su vivo sufrimiento por la situación en que se encontraban”.
    “Espero que este gesto mío sea correspondido por el compromiso solícito por parte de ellos de dar los ulteriores pasos necesarios para realizar la plena comunión con la Iglesia, testimoniando así verdadera fidelidad y verdadero reconocimiento del magisterio y de la autoridad del Papa y del Concilio Vaticano II”.

  2. Gracias, Fonso por tu comentario. Se ve también, no solamente un deseo del Papa por procurar unidad, sino de buscarla desde el ala más conservadora de la Iglesia. Loable fuera, si levantara la misma excomunión impuesta a Leonardo Boff, Hans Kung, Bourgeois, y otros.

  3. jejeje
    Ya no sé tanto. Comentaba dos datos que me parecían inexactos del post, que por lo demás lo suscribiría también.
    Ten en cuenta que Lefebvre desobedeció y los lefebvrianos tienen que cambiar en algunos puntos que otros “tradicionalistas” católicos parece que tampoco tienen claro a la hora de la verdad.
    La excomunión de Lefebvre era latae sentenciae, es decir, desde que decidió ordenar cuatro obispos en vez de uno saltándose el protocolo acordado cuando él ya se había ido a Suiza por desacuerdos con los obispos franceses.
    Estamos ante un cisma.
    Ya entonces se creó una comisión para llegar a este punto, siendo este no un final de un proceso sino un principio para la plena comunión.
    Las primeras declaraciones del que ahora es cabeza de los lefebvrianos dejan que desear e indica que el camino continúa. No obstante, han habido signos de cambio al dejar de ser negacionistas.
    Es un caso distinto a que la teología de un teólogo obtenga el nihil obstrat.
    Cada caso es cada caso: vayamos al fondo de cada cuestión.

  4. Natanael.
    En verdad el concilio Vaticano II hizo algunos interesantes progresos dentro de la Iglesia Católica. También el peso histórico de Juan XXIII (Giuseppe Roncalli) es innegable. Tengo entendido que ayudo a la causa judia en el triste episodio del holocausto y otras acciones que le valieron el alias de “El Papa Bueno”.
    Saludos,

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