Los tres prismas claves a la hora de leer la Biblia

Recientemente, mi profesor Robert Bueno respondió en un foro que ambos frecuentamos ante la sorpresa de una de las foristas al ver la palabra «leyenda» cuando me referí al relato de los Sabios de Oriente. Mi post La multiculturalidad del Reino de Dios en Jesús, que republiqué allí, fue objeto de los más encomiados debates a si debí referirme o no al relato de los Sabios de Oriente de Mateo 2 como leyenda.

Posteo aquí la respuesta de Robert en su totalidad:

En otras ocasiones he escrito en el foro de mi aprecio por la Biblia.  Y mi firme convicción de la Biblia como Palabra de Dios.  En tantos años de estar en los estudios aprendí a citar… Eso es poner entre comillas cuando me voy a referir a algo que dijo alguien, y con mucho cuidado de entender el contexto de quien lo escribió.  Este es un elemento esencial en un buen debate.

Todo debate debe ser con la ternura suficiente de que a nadie haga daño en lo personal, aún cuando estemos frente a temas que nos polarizan.  Por ejemplo, yo no puedo entrar al tema de la violencia que hoy se hace presente en Israel y Palestina.  Sencillamente, mi salud estomacal me lo impide.   Tengo demasiada pasión por una concepción de Jesús como pacifista y pacificador,  y por tanto ese es el lado de Dios que puedo mirar.  La otra cara me parece horrible.

El texto bíblico requiere que lo abordemos con gusto, yo diría, que con cierta pasión, pero nunca sin perder la agudeza de una lectura seria y transparente que busque la verdad, incluso,  detrás del texto.  Yo leí con tranquilidad a Natanael, y no veo ninguna alarma.  Porque, sencillamente, eso es correcto desde el punto de vista literario.

La Biblia hay que leerla con tres prismas claves: Uno es el literario… La Biblia es literatura… para nosotros: Sagradas Escrituras, pero literatura al fin y al cabo.  En la literatura hay géneros… y todos los escritos han usado alguna manera de comunicarse, en el caso de la Biblia de manera escrita con su estilo.  De ahí que en el texto bíblico encontremos símbolos, parábolas, evangelios, epístolas, entre otros géneros literarios.

Mis hermanos/as, quiero decirles que la leyenda es el género literario usado por Mateo en su capítulo 2 para hablarnos de los magos de Oriente que visitaron al niñito Jesús. ¿Está cuestionando eso la verdad histórica del texto o su verdad teológica?  Para nada… la respuesta sencilla es «no».  No niega la verdad histórica del texto.

Una leyenda es un mito.  La modernidad y la teología escolástica conservadora se ha metido entre ceja y ceja que el mito es pura mentira y se acabó,  olvidando el contexto vital que dio lugar a esa manera de comunicar que es la leyenda.  Sencillamente, en una sociedad limitada para el ejercicio de la escritura y sin tener los medios para registrar todo cuanto acontece como hoy día, las personas que escribían debieron usar un género literario que facilitara la comunicación de un hecho que podía ser significativo para sus lectores o para la identidad de su colectivo.

¿Sabe qué significa mito?:  «palabra» o «historia» en su original griego.  El sentido de «cuento» o de mentiras es muy moderno, y ajeno a la leyenda en su sentido original. Decir que Mateo 2 usa el género leyenda es apropiado para entender el sentido de ese texto.  El texto trata de reconstruir un suceso que está lejano en el tiempo y que la tradición oral no tiene muchos elementos.  Incluso hay contrastes en cuanto a las condiciones socio-económicas de las familias si lo comparamos con Lucas.

Recuerden lo siguiente, tú y yo somos lectores en 2009 de un libro que se escribió en el primer siglo.  Generado por un grupo de entusiastas seguidores de Jesús, y con la guía del Espíritu de Dios;  pero que nunca abandonaron su realidad concreta de seres humanos.

Los autores no revisaron el diario íntimo de María para hacer una cita textual de lo que pasó… ni los magos tenían una bitácora para registrar su complicado viaje.  Los autores con su sabiduría y guiados por el Espíritu reconstruyeron un suceso que preservó la tradición oral; eso es de boca en boca, de generación a generación.  No tengan dudas, además, que tuvieron que manejar pequeños escritos que les sirvieron para armar todo su evangelio como es el caso de Mateo.

El segundo prisma es el histórico. Los dos párrafos anteriores hay que entenderlos como parte de esto.  El nacimiento de Jesús no ocurre en la mansión de un Rey… Si tomamos en serio los Evangelios,  nadie en el año 4 al 6 antes de Cristo está atento a la mujer sencilla y pobre que va a parir al Dios de los cristianos.  No hay fotógrafos, no hay relatores, no hay mensajeros reales; nada de eso.  Todo está en el pesebre.  Sin fama ni gloria.  Un pobre niño estuvo naciendo.  Esa es la historia que se puede descubrir detrás del texto.

El tercer prisma es el teológico. Aquí es buscar esa verdad para mí, para ti y para el mundo que nos comunica Dios a través del texto.  Todo lo que aparece en los comentarios de Natanael es valioso.

Recuerden, los acercamientos a la lectura de la Biblia no sólo son el reformado conservador ni el fundamentalista ni el liberal.  No tengo dudas en afirmar que me siento más cercano a la neoortodoxia que al fundamentalismo. Hay muchos lectores de la Biblia que hemos reconocido el valor de los métodos de la lingüística sin menospreciar la autoridad del texto como Sagrada Escritura. Creo sabio ir por la vuelta de una lectura humilde del texto sin que tengamos en nuestro puño el resultado final y la última respuesta.

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