Una nueva liturgia para una nueva comunidad de fe

Vaux. Urban Mass @ Greenbelt 2001. © Steve Collins.

Vaux. Urban Mass @ Greenbelt 2001. © Steve Collins.

En los últimos meses he estado meditando sobre la falta garrafal de la liturgia en muchas comunidades de fe, mayormente no históricas, siendo esto suplantado por la típica banda “indie rock” que interpreta canciones populares que apelan a una conexión con Dios desde una perspectiva individualista y de dolor compulsivo. En muchas ocasiones, las letras de las canciones que se entonan carecen de una experiencia vivencial comunitaria y de rescatar ritmos autóctonos del país o comunidad donde esta se da.

La falta de ritos vinculantes es otro tema clave. Muchas comunidades de fe no son evangélicas -por así decirlo-, sino anti-católicas. No usan muchos elementos por no parecer “católicas”. A mi parecer esto ha mellado una vinculación de la corporeidad con lo espiritual, con el supuesto de que el cuerpo es malo y hay que dejarlo sepultado en el agua para llegar a la presencia divina.

Lo lúdico está prácticamente ausente de nuestras liturgias, que parecen más un concierto de rock que una experiencia espiritual de reencuentro con nosotros mismos, con Dios, y con el cosmos.

¿Cuales elementos podrían rescatarse o infundirse con el fin de rescatar nuestra liturgia como una vinculativa y cosmoteándrica? ¿Cómo encaja aquí la espiritualidad? ¿En qué nos pueden ayudar otras religiones y creencias a forjar esa nueva liturgia?

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9 pensamientos en “Una nueva liturgia para una nueva comunidad de fe

  1. Saludos Natanel. Una aportación con relación a lo autóctono. Hace unos años había en nuestras iglesias cierto debate con relación a si se deberían cantar en la iglesia solamente los tradicionales himnos que nos enseñaron los misioneros o deberíamos de adorar también con nuestros ritmos locales, como el merengue. (Muy memorable el merenguito del hermano Dunker.) Al final el debate fue superado, pero gran parte de las congregaciones terminaron cantando no en merengue, sino en rock. Por la siguiente razón: las nuevas generaciones no necesariamente encuentran en nuestra música raíz y sus derivados su expresión musical más natural. (Intentar colocar al merengueo cualquier otro ritmo local ante otro es un esfuerzo más adecuado para el campo de la sociología que para el de la eclesiología.)

    Por otro lado, me parece que poco tiene que ver el ritmo en que la adoración a Dios llegue a ser una experiencia comunitaria cuando nuestra mente y nuestro corazón no están dispuestos. ¿Acaso adorar en comunidad es leer cada cual en su banco a metros de distancia física y kilómetros de distancia emocional y mental los himnos del himnario de gloria?

    Desde los inicios de la Comunidad Cristiana PezMundial hemos estado haciendo esfuerzos por restablecer el canto congregacional, hemos utilizado hasta el desmeritado —injustamente— canto gregoriano, pero tenemos muy claro que por cantar a ritmo de rock, balada o pop no es que lograremos estar juntos y en armonía, que pesa más la actitud que el mismo sonido. Seguimos conversando.

  2. Gracias por tu comentario, Rafael. Muy valioso por cierto. Entiendo tu preocupación por el “target”. Y en cierto sentido estoy de acuerdo. Pero el temor que tengo es precisamente lo que lo ata: ¿hasta dónde estamos desvinculando los sentidos -vista, tacto, gusto, olfato y oído- de nuestra espiritualidad? ¿Cuál es el límite para no dejarnos llevar por “técnicas consumeristas” que a la postre nos destetan de nuestras identidades? ¿Cómo entra aquí la conceptos como la “aldea global” y la “ciudadanía mundial”?

    Creo que todo debe ser sopesado, no solamente el corazón y la mente, sino también los demás sentidos. El reto es unirlos todos en pos de una nueva espiritualidad holística. Buena charla, seguimos conversando…

  3. Es un excelente tema! Creo que nos hace falta muchísimo. Conociendo comunidades de fe diferentes durante mis viajes a USA, especialmente la Luterana y la Griega Ortodoxa, creo que hemos perdido mucho por carecer de Tradición (no “tradiciones”) como Iglesia Evangélica en Latinoamérica.

    Concordo contigo con lo del anti-catolicismo. Justamente pensaba sobre eso ahora que estamos en época de Navidad. Cómo “evangélico navideño” me encanta la música, la celebración del nacimiento de nuestro Señor, etc. pero cada vez más quiero alejar a mis hijas de la mentira de Santa Claus….sin embargo, en nuestras decoracioes siempre tenemos “imágenes” del gordito que se inventó Coca Cola en 1931….me pregunto si no ayudo más a mis hijas decorando con un nacimiento y mostrándoles a través de eso, la historia del comienzo de la vida del Señor en la Tierra y todo lo que significa.

    En el libro de Cristología que te recomendé, se discute un poco de cómo ese uso de experiencias más tangibles es muy relevante para los Latinoamericanos.

    Sin embargo, vale la pena que discutamos la diferencia entre “forma” y “función”. Por forma me refiero a las metodologías que en sí mismas creo que son super válidas, rescatan algo de la reverencia en la adoración y nos ayudan a tangibilizar nuestra experiencia con el Dios invisible. Con la parte de la función es importante asegurarnos de que no nos perdamos en un misticismo sin objetivo, que nos aleje del Evangelio. El Evangelio tiene que prevalecer sobre y permear dentro de la forma recordando que el “fin no justifica los medios”.

  4. Me encantó este entry. Cuando hablaste de iglesias anti-católicas diste en el clavo. Y lo de las bandas indies me remontó como a esos pequeños poblados estadounidenses donde aparecen esas simples bands con aire de alternatives, y con ese mensaje de fé en sus letras. Claro que ese no es el tema del entry. Y en fin lo que planteas acerca de la liturgia vale la pena analizarlo.

  5. Estoy totalmente de acuerdo contigo en tres cosas:
    1- Las letras de las canciones que se entonan carecen de una experiencia vivencial comunitaria.
    2- Carecen también de rescatar ritmos autóctonos del país o comunidad donde esta se da.
    3- Son más anti-católicas que evangélicas.
    Y antes de seguir con mi comentario te haría una pregunta: ¿en que sentido crees que la liturgia es importante? ¿qué aporta la liturgia? ¿aporta a la comunidad (a estrechar lazos comunales me refiero)? ¿o aporta al crecimiento espiritual del individuo (o comunidad)?

  6. Fausto,

    Gracias por tu comentario. La liturgia es importante porque vincula al ser místicamente con la persona de Dios en comunidad. La liturgia es actividad comunitaria desde que es celebración de fe orgánica y vivida.

    Aporta la unión de la comunidad y Dios y de la persona con Dios y la comunidad; es la tríada cosmoteándrica.

    Debe rescatarse el rito como formador del mito, bajo la meditación orante vinculativa con la Palabra de Dios: «Padre nuestro que-estás-en los Cielos».

  7. Pingback: Prácticas antiguas |01| La fe como un sistema de creencias y como un estilo de vida « Natanael Disla

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