La desilusión de la religión cristiana

© David Maddison

Tristemente, son demasiados los lugares donde la religión cristiana ha relegado, retocado u olvidado por completo el mensaje secreto de Jesús, en muchos casos durante varios siglos. En lugar de enfocarse en la venida del reino de Dios a la tierra, la religión cristiana ha optado por el escapismo de abandonar la tierra por irse al cielo. A sus miembros casi siempre se les olvidan las enseñanzas de Jesús acerca de fomentar la paz, dar la otra mejilla y cruzar fronteras para servir a quienes consideran “forasteros”. En lugar de ello hemos iniciado o bautizado guerras, hemos perpetuado el racismo y defendido un estado de cosas injusto. Hemos traicionado el mensaje del reino de Dios como una realidad disponible para todos, empezando por los correctos, los limpios y los poderosos. Nos hemos enfocado en la culpa y el dinero, el poder y el temor, el control y el estatus, no en el servicio y el amor, la justicia y la misericordia, la humildad y la esperanza.

Brian McLaren. El mensaje secreto de Jesús, p. 71.

***

Desde hace mucho tiempo se ha estado promulgando en el Cristianismo una teología y pastoral individuales, en donde el individuo sólo espera ser servido exclusivamente y en segmentos, sin reparar que su individualidad está intrínsecamente ligada a cómo maneja su sociabilidad. Ese énfasis tan marcado en la individualidad ha impedido mirar más allá: hacia el Otro, la sociedad y el medio ambiente. El yugo de esta nublada visión está en una esperanza de ultratumba que se refugia en una utopía del futuro, disfrazando los conflictos mundiales, sociales y comunitarios, como meras luchas cósmicas entre fuerzas externas, para las que el ser humano no debiera intervenir, creándose así un enorme cisma entre comunidad de fe y comunidad humana.

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12 pensamientos en “La desilusión de la religión cristiana

  1. Para ser ateo se debio recurrir de algun modo al teismo, conciento o no. El ateismo es producto de los fracasos que siempre se ha dado en los grandes centros religiosos. Veo a la iglesia y las religiones como parte de este producto. Pero para llegar al ateismo debemos cruzar el estrecho rio de la cultura. La iglesia como tal quedo fijada en el mismo siglo I,lo demas hasta el dia de hoy es un sincretismo ideologico apostando aquien añada mas dogmas a su creencia.Que si individualismo o pluralismo, todo esto es mas que una copia del pasado, siempre ha existido. Los que tiene la oportunidad de ver mas alla de sus fronteras territoriales en termino fisicos, veran cuan diferente son las creencias incubadas desde pequeño en nuestra vida. Viendo todo esto, nos quedamos con el axioma que el verdadero cambio esta en nuestro interior, en nuestra manera de plantear nuestras perspectivas.

  2. Alberony,

    Estás en lo cierto. le decía a un compañero de trabajo en días pasados, “Jesús nunca se imaginó que de sus enseñanzas hicieran una religión”.

    El ateísmo es una negación del teísmo: una negatividad, un negar a Dios cimentándose en la mera negación, tal como señalas.

    Estoy de acuerdo contigo en que la religión cristiana ha ido acumulando dogmas sobre dogmas, doctrinas sobre doctrinas y estructuras sobre estructuras. No en vano muchos buscan deconstruir, de la mano de conceptos sustraídos de pensadores como Derrida, Foucault y Vattimo, los viciados añadidos del Cristianismo histórico, que a través de los siglos se han apareado con los más dispares intereses al servicio de grandes maquinarias de opresión, esclavitud y riqueza insoslayables en aquellas idas épocas.

  3. Me parece que no has leído, por ejemplo, al papa en la última encíclica veritatis splendor. Hay un tema sobre la individualidad de la esperanza cristiana que destroza tú argumentación antieclesial… Seguiremos luchando…

  4. No creo, que quien suscribe este blog tenga un argumento antieclesial. Natanael propone un tema, el cual, si lo desmenuzamos nos daremos cuenta de los males que la iglesia, sin importar denominación, ha hecho al cristianismo. Tu mismo habla de la última encíclica veritatis, pero al parecer te has olvidado los grandes derrames de sangre y otros asuntos llevado a cabo por la iglesia, y esto promueve en gran parte el actualismo eclesiástico. El papa puede pronunciar la mejor encíclica, pero hay una sombra que tanto a él, como las demás denominaciones le este pisando los talones. No hay algo mas sorprendente que la historia, y sin damos páginas a la izquierda nos daremos cuenta de muchas cosas. Vamos a leer, no por leer, sino por indagar, por ver un poco mas allá.Comiencen a rastrear desde el segundo siglo para acá y comparen.

  5. Me acabo de dar cuenta de mi error, me refería a la encíclica spe salví. Me hablas de volver al primer siglo, y en cierto sentido estoy contigo. Sólo temo una conclusión antitradición que desembocaria en una dialéctica historicista que no conduce a ninguna parte…

  6. “desembocaría en una dialéctica historicista que no conduce a ninguna parte…”. Es dejar escurrir el agua entre nuestros dedos, es propugnar por la mejor forma de escapismo. Para analizar la actualidad eclesiástica como forma de propuesta espiritual, debemos analizarla con el mismo rigor con que examinamos el nitro, la sangre o las pasiones humanas. hay que conocer el fondo estructural. solo cuando hayamos trazado esa historia, la cual llamas dialéctica historicista, podremos hace una sintesis de marco religioso-histórico de la iglesia. No promuevo los dictames de Leteo en cuanto a religión, sino encaminar una relación mas personal, no un encubrimiento religioso como mucho tiene a la tarea de escudarse, el hombre es pecado y santidad, el cual es sustancia inseparable en el tiempo. El pecado es una sombra que llevamos a nuestra espalda y la santidad es una luz la cual perseguimos, nosotros somos el intermedio ambas conjeturas. Nuestras luchas nos es contra nuestros adversarios vecinos, sino contra nosotros mismos, cuanto cabe las lecturas aquí de Siddharta de Hermann Hesse.

  7. La respuesta a tú dilema personal -dualismo pecado santidad- la da bastante bien la teología pastoral. El hombre no es un mero ser histórico sino que la historia es del hombre y no el hombre en la historia. La realidad de la iglesia sólo se entiende en la clave cristologica de la revelación del Dios- Hombre verdadero. En cristo no hay pecado, así de sencillo.

  8. Me ha sorprendido muchas veces que hombres que se glorían de profesar la religión cristiana, es decir, el amor, la alegría, la paz, la continencia y la fidelidad a todos, se atacan unos a otros con tal malevolencia y se odiaran a diario con tal crueldad, que se conoce mejor su fe por estos últimos sentimientos que por los primeros. Tiempo estos, que las cosas han llegado a tal extremo que ya no es posible distinguir quién es casi nadie, si cristiano, islámico, judío u otros. Porque frecuenten esta o aquella iglesia, o porque simpatizan con tal o cual opinión y suele jurar en nombre de tal maestro. Por lo demás la forma de vida es la misma para todos. He quedado en la conclusión en que el común ha llegado a poner la religión en considerar los ministerios eclesiásticos como dignidades y los oficios como beneficios. Por tanto se introdujo esos abusos en la iglesia, surgió en las peores ansias desmedidas por ejercer oficios religiosos, degenerando el deseo de propagar la religión cristiana en sórdida avaricia y ambición.

    “El hombre no es un mero ser histórico, sino que la historia es del hombre y no el hombre en la historia” El hombre es mucho más que un ser histórico, pues va mas allá de su historia personal, la cual es bastante corta, ¿y antes del hombre que podría ser? Si dejamos a un lado los acontecimientos históricos como hechos que se ha quedado relegado en el pasado, sería un absurdo, la proclamación del evangelio, sería un absurdo, los testimonios apostólicos, sería un absurdo, dejar a un lado todos los acontecimientos que dieron origen y formación a la iglesia. El ser humano, y en ese mismo orden la iglesia, no es todo lo bueno que haya hecho en su formación, sino también todo lo malo que ha engendrado en su vientre. Es muy fácil decir, tú dilema personal dualismo pecado-santidad, pero no sabes que ese dilema no fue creado por mi, sino que fue incubado en el seno de la iglesia, es fácil decir, la respuesta a tu dilema esta en la teología pastoral, pero ha olvidado que esa teología pastoral ha sido la misma siempre, aquella teología propiciada por el clero ante la obligación de conversión de los judíos españoles de finales del siglo XIV, es misma de la proclamación de las cruzadas propuesta por el Papa Urbano II en 1095, es la misma, que llevo a la hoguera a cientos de científicos y teólogos, que hoy en día se le ha dado la razón.

    Se que en Cristo no hay pecado, y ese no es mi mayor problema, mi mayor problema es creerme que por ser cristiano todo queda resuelto con el simple hecho de quemar asientos y olvidarme que soy hombre y no reconocer quien soy en realidad, un ser que es pecado y santidad a la vez. Nuestra realidad es la perfecta ecuación tiempo-libertad. El tiempo nos ata, nos martiriza, nos oprime a tal punto, que nos vemos enceguecidos diciendo que fuera de nuestra realidad todo esta bien, pero nos vemos burlados y olvidamos que el ser humano vive en el tiempo, es un ser histórico y un ser para la eternidad.

  9. Sinceramente, te veo preparado. Sólo te quisiera añadir o quizá refutar tu análisis histórico de la iglesia, y como mi posible argumentación emerge de la de un escritor apologeta de inglaterra a principios de siglo: hilary belloc. Y su obra europa y la fe. Las declaraciones anteriores sobre la persecución científica sobre las cruzadas o sobre los judíos ¿las has vivido tú o te la han contado? Yo trato de vivir en el presente, también en el presente eclesial, que llamamos liturgia. Por cierto, si tienes interés real en mi posición en mi blog tengo varios artículos sobre la falacia de la guerra ciencia- iglesia.

  10. Gracias mi querido, Kikoprieto, por lo de preparado. No es que sea preparado, sino que creo en la superación individual del ser humano, y creo como gaje del oficio en la lectura, siempre leo para estar actualizado y mas con mi pequeña biblioteca, donde al verla es como masturbarse mentalmente. Excúsame, por el pecado expresado, je . Pero, entrando en tema. Sé de antemano, que tu objeto-fin es ser apologista de la iglesia de la cual eres parte, y no esta mal eso, que cada uno defienda su parcela, pero de escudar unos principios que ha sido históricamente adverso a lo que en realidad debe ser la iglesia, es darle la espalda a la realidad. Me hablas de Joseph Hilaire Pierre René Belloc, para sustentar tu argumento. Este intelectual católico, quien con sus pronunciamientos ha consolidado el catolicismo, que impulsó sus planteamientos con el consuelo de la religión, el goce simple de los bienes de la existencia y la alegría honrada. De este escritor solo tengo en mi biblioteca Las cruzadas, Napoleón y María Antonieta (cuanto me gusta la historia). Creo que es fenomenal, pero cayendo en las persecuciones científicas sobre las cruzadas, la barbarie judía encaminada por orden de la iglesia, es una vez mas darle la espalda a tus argumentos. Me preguntas si la he vivido o me la han contado, gracias a Deus, que no la he vivido, porque de lo contrario no te contaría esto, y seguro que si hoy día estuviese en marcha esa maquinaria eclesiástica, yo fuera también uno mas de los muertos.

    Igual que tu, yo trata de vivir el presente, pero trato de vivirlo con los pies sobre la tierra, no ocultando la barbarie, la simonía, los pederastas, la soberbia religiosa, la indiferencia en el conocimiento, las guerras religiosas, los tribunales inquisitorios y otro formas de violar los derechos del individuo. Cómo podemos guardar silencia ante todos estos horrores. Sé que la iglesia ha pedido perdón por todos sus errores, pero me tachare con quien ha cometido esos errores, no lo creo conveniente. Creo que la iglesia somos todos, pero no creo que todas las denominaciones son la iglesia, no importa si católica, evangélica, metodista, ect. No defendamos la denominación, patrocinemos la génesis de la iglesia, que esta en nuestro interior, como yo proceda, ese será la iglesia ante mis compañeros. Mi iglesia soy yo. En nada soy escéptico, pues escéptico no es el que duda sino el que investiga o rebusca por oposición al que afirma haber hallado. Mi religión diría como Miguel de Unamuno: mi religión es buscar la verdad en la vida y la vida en la verdad, aun a sabiendas de que no he de encontrarlas mientras viva; mi religión es luchar incesante e incansablemente con el misterio; mi religión es luchar con Dios desde el romper del alba hasta el caer de la noche, como dicen que con Él luchó Jacob. No puedo transigir con aquello del Inconocible —o Incognoscible, como escriben los pedantes— ni con aquello otro de “de aquí no pasarás”. Rechazo el eterno ignorabimus. Y en todo caso, quiero trepar a lo inaccesible.

  11. kikoprieto,

    Me permito citar la encíclica “Spe salvi” (SS), cuando señala:

    “En los tiempos modernos se ha desencadenado una crítica cada vez más dura contra este tipo de esperanza: consistiría en puro individualismo, que habría abandonado el mundo a su miseria y se habría amparado en una salvación eterna exclusivamente privada” (en 13)

    Ciertamente esa no es mi conclusión: de un Dios fatalista que ha echado el mundo a su suerte. La gregariedad del ser humano nos impide exclusivizar su salvación a términos puramente privados, sino que necesita precisamente la figura del Dios que descorre el velo que los separa del “cara a cara” (cf. Éx 33, 11; Mt 27, 51; Mc 15, 38; Lc 23, 45). El punto que aquí señalo es que la religión cristiana se ha servido de los estados y poderes opresores a través de los tiempos, sirviendo como carnada extrapoladora y manipuladora de aquellos que buscan una vida mejor (Ap 17, 6).

    Urge una nueva ética que empieze desde la misma Iglesia (comunidad). La misma SS señala los tres filamentos sobre la cual debe estar cimentada:

    “« Para que podamos formar parte de este pueblo y llegar […] a vivir con Dios eternamente, ‘‘el precepto tiene por objeto el amor, que brota de un corazón limpio, de una buena conciencia y de una fe sincera” (1 Tm 1,5) »[11]. Esta vida verdadera, hacia la cual tratamos de dirigirnos siempre de nuevo, comporta estar unidos existencialmente en un « pueblo » y sólo puede realizarse para cada persona dentro de este « nosotros ».” (14).

    Lástima que los sacerdotes católicos pederastas y los televangelistas opulentos hayan ensuciado el corazón de la Iglesia desde la óptica del mundo. Lástima que el silencio profético de las iglesias en las guerras y conflictos entre naciones y pueblos haya minado su conciencia. Lástima que la doble moral haya mermado la fe de muchos debido a pastorales cerrazónicas e irrelevantes, como las de la prohibición de anticonceptivos, o la falta de una pastoral efectiva para las familias no-nucleares.

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