Iglesia emergente: ¿una “consecuencia” de la Teología de la Liberación?

En estos días he estado leyendo sobre la Teología de la Liberación, especialmente el libro Cómo hacer teología de la liberación de los hermanos Leonardo y Clodovis Boff (Paulinas: Madrid, 1986). En el mismo sus autores señalan que “los teólogos del Primer Mundo han despertado ya a la confrontación de la fe cristiana con las contradicciones específicas de las sociedades llamadas avanzadas” (p. 103).

Esas ‘contradicciones específicas’ vienen dadas por una serie de factores que en el Primer Mundo se vienen dando desde hace casi veinte años.

Según resume muy bien Dan Kimball en su libro The emerging church: vintage christianity for new generations (Zondervan: Grand Rapids, 2003), hay cinco tópicos de los cuales la Iglesia debe enfrentar en los tiempos postmodernos actuales:

  • Epistemología: Punto de vista pluralista de la cultura y la religión. Todas las religiones y puntos de vista contrarios son aceptados. Muchos emergentes dicen cosas que realmente no creen (McKnight) (1).
  • Entendimiento: Mayor énfasis en la experiencia personal. Aquí entra el punto central de la denominada teología emergente: la ortopraxis, que es lo contrario a ortodoxia, y se define como “el énfasis en una práctica correcta en lugar de una creencia correcta” (2). En cuanto a la Teología de la Liberación, Boff señala en su libro (ibid) que “… por ser esencialmente práctica, incide de forma inmediata en la ética y en las actitudes de las personas” (p. 79). De modo que “los valores antropológicos [priman] sobre los eclesiológicos, lo utópico sobre [lo] factual, los aspectos críticos sobre los dogmáticos, lo social sobre lo personal, la ortopraxis sobre la propia ortodoxia”.(3)
  • Comunicación: El Internet y la media han acelerado la comunicación, creando con ello una segunda revolución en la información, en la cual una persona en Beijing, puede entablar conversación o relacionarse a fondo con otra en Buenos Aires, compartiendo cualquier tema imaginable que los una. Ese fenómeno se denomina aldea global. Ese término fue acuñado en 1967 por el sociólogo canadiense Marshall McLuhan en su libro The Medium is the Message. Esa misma situación viene dándose también en América Latina de un tiempo a esta parte.
  • Autoridad: El concepto de autoridad se ha dilucidado y se duda del mismo. Los cristianos libertarianos en Estados Unidos critican a la autoridad establecida del Gobierno, sosteniendo que cada quien es responsable y rector de su vida privada. Estos rechazan la concepción política derecha/izquierda, estableciendo un concepto cuadrangular de la filosofía política (Nolan). Otros optan por la vida simple, que se define como “un estilo de vida mediante el cual los individuos, conscientemente, escogen minimizar el ‘más-es-mejor’ de la riqueza y el consumo. Aquí afloran nombres como Shane Claiborne y otros que siguen el nuevo monasticismo.

En América Latina se vienen gestando movimientos como la teología de la paz (Medellín 1968, y ahora Bogotá 2008), que propugnan por “fundamentar la tarea de la paz sólidamente en la visión bíblica del Reino de Dios, y después colocarla centralmente en el ministerio de la Iglesia” (4), y “la necesidad de un abordaje bíblico que opte por la paz como clave hermenéutica” (5).

  • Lema: “Cada punto de vista es una visión desde un punto de vista”, significando, entre muchas otras cosas, la individualidad dentro de la colectividad.

      La Iglesia emergente es una consecuencia histórica, sin duda, de la teología de la liberación, y esta, a su vez, del Evangelio Social proclamado por Walter Rauschenbusch a finales del siglo XIX.

      Muchas interrogantes se desprenden sobre si esa teología o “forma de hacer iglesia” seguirá madurando y extendiéndose por toda la plétora del cristianismo.


      Notas:

      (1) “What is the Emerging Church?”. Scot McKnight. Conferencia en Westminster Theological Seminary. 2006
      (2) http://www.queens.edu/undergraduate/courses/RELG349Aglossary.asp. Visitado el 22/02/2008
      (3) “Leonardo Boff: “Si se matan las preguntas se niega el acceso a la verdad”. María del Mar Rosell. El País, Madrid: 26/01/1980
      (4) Documento final de la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano. Medellín, 1968
      (5) Carta de Bogotá. Encuentro Internacional de Teología de la Paz y Alternativas a la Violencia. Bogotá, 2008

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      8 pensamientos en “Iglesia emergente: ¿una “consecuencia” de la Teología de la Liberación?

      1. Mil gracias hno por tu investigacion, me ha sido de gran ayuda al tratar de comprender a la Iglesia emergente.

        bendiciones

      2. Muy bueno Nata, pero no creo que por ahora haya algo así como la forma de entender la iglesia emergente o su específica teología. Muchas de las iglesias que son consideradas emergentes (de hecho algunas de las mas famosas como Mosaic, que es una iglesia Bautista y es pastoreada por Erwin McManus, o Mars Hills del Pastor Rob Bell) ni se autodenominan emergentes, ni encajan en algunas de las descripciones aquí dadas. Es un movimiento bien colorido, y creo que pasará algún tiempo antes de que podamos definir realmente que es y qué rumbo lleva…
        Bendiciones tio!

      3. Fausto,

        Es cierto lo que dices. En los últimos meses se ha dilucidado un poco el asunto. Ya se habla de cuatro ‘líneas de pensamiento’ del movimiento: Mosaico (no confundir con la iglesia pastoreada por McManus), Monástico, Misional y Emergente (emerging).

        Aún no está muy claro tampoco lo que define a cada grupo, pero más o menos se define de la siguiente forma:

        Mosaico: Aquellas comunidades que no son los países anglos o Europa, o aquellas que procuran establecer nexos interraciales.

        Monástico: Aquellas que buscan rescatar el estilo de vida monástico de los siglos IX y X, mediante el rescate de elementos y disciplinas espirituales ya perdidas como la meditación, los breviarios, los laberintos, etc.

        Misional: Aquellas que se avocan por un estilo de vida ‘misionero’, ahora llamado ‘misional’, en donde estas entienden que sus sociedades necesitan ser reevangelizadas, puesto que la nueva generación ha crecido sin una base cristiana.

        Emergente (emerging): Esta es la corriente ‘tradicional’ y se refiere a aquellas comunidades que sostienen que hay que deconstruir la forma en que ‘se hace Iglesia” hoy día.

      4. Hola Natanael! Vengo viendo varios de tus artículos sobre la iglesia emergente. Yo tuve la posibilidad de reaccionar a una ponencia de McLaren aqui en Buenos Aires hace un par de años en el marco de un evento de la FTL. Es una persona humilde y que me agradó mucho.

        De todas formas, tengo mis grandes interrogantes con respecto a dicho movimiento. En primer lugar, me parece demasiado ecléctico (eso no es malo en así, pero hace que se vea demasiado difuso en su interior). Eso lleva a ver caras demasiado antagónicas (ver http://www.entrecristianos.com/20080621458/Los-cuatro-tipos-de-Iglesias-Emergentes)

        También me parece que su “innovación” pasa más bien, al menos en lo estructural, por un cambio de formas y liturgias, que por una transformación profunda en los aspectos teológicos movilizantes. Esto, por supuesto, no es en todos los cases. Creo que McLaren es una persona con un pensamiento y propuesta muy interesantes (por ejemplo, ha escrito el prólogo a uno de los últimos libros de John Caputto, uno de los paladines de la teología deconstructiva).

        En fin, mi temor más bien pasa en cómo se está comenzando a “consumir” todo esto de lo emergente en América Latina. Conozco a muchos y muchas que están sorprendidos por el modelo, y no consideran prácticas radicales que vienen hace tantas décadas como las CEBs y ciertas comunidades anabautistas. ¿Por qué será eso? ¿Tal vez porque es un movimiento que llama a ciertos cambios, pero no toca los puntos más incómodos?

        Algunos pensamientos en n docmingo a la mañana, medio dormido, antes de salir a la iglesia…. Un abrazo!

      5. En cierto modo comparto tu preocupación, y es que la iglesia emergente (IE) es un movimiento salido de las filas del evangelicalismo, no así la teología de la liberación (TL), que salió de las filas del catolicismo progresista. La IE es, como bien señala D. A. Carson, un movimiento de protesta. Hasta América Latina el movimiento llega, como bien aseveras, sólo en cambios de formas y liturgias, mas no en replanteamientos teológicos. La misión integral de René Padilla y otros, ha tratado de hermanar la TL y ahora la IE en la teología protestante latinoamericana sin lograr un resultado satisfactorio más allá de las discusiones de academia.

      6. Acabo de asistir a un seminario sobre como predicar para el siglo XXI con un enfoque en iglesias emergente y efectivamente habla más de cambio en formas que de fondo. En ese evento me preguntaba por qué otro programa que nos llega del norte, será que no podemos usar nuestra creatividad latina, si es que deseamos cambiar formas, así que su escrito me ayuda mucho.
        Bendiciones y muchas gracias.

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