Demasiado Autismo [Acápite Primero]

Demasiado Autismo [Acápite Primero]
Natanael Disla (Casmar)

-Vamos a ver, señor juez, ¿de qué se me acusa?

-De violentar la humanidad con sus ideas y pensamientos.

-¿De violentarla? ¿Pero con meras ideas? Es inconcebible… Mis manos no han hecho nada…

-Pero su mente sí… y lo que se hace con la mente es más poderoso que lo que se hace con las manos.

-Eso no es así, señor juez. Está usted equivocado.

-¡No me diga que estoy equivocado!

-Sí, claro que se lo digo. ¿Acaso es usted infalible?

-Infalible no, pero de Derecho usted no conoce nada, y yo soy todo un estudioso, así que…

-¡Jajá, pero yo tengo la experiencia que usted no tiene! Yo he pasado por mil y una debacles, hambre y austeridad, mientras usted yace en su residencia con toda la comodidad del mundo y dinero para malgastar, rodeado de una inmensidad de libros que ahondan aún más su tecnicismo.

-¡Mire! ¿Quién diablos es usted para hablarme así de esa manera, carajo? Policías, sáquenlo de la audiencia. Con esa actitud suya no podremos continuar el juicio. ¡Se pospone la audiencia!

-¿O sea que no puedo ser yo? ¿No puedo decir lo que siento, lo que me carcome? ¿Quién se cree que es usted para venir a insultarme?

-Soy el juez, quien manda, maldito imbécil…

-A mí no me diga imbécil. Y si es usted el juez, yo soy el acusado.

-¿Y?
¿Y qué? ¿Le parece poco?

-Tanto, que yo estoy aquí arriba y usted ahí abajo.

-Sí, claro, usted libre de culpas y yo inculpado… o sea, que usted, como está allá arriba, tiene el derecho de decirme lo que a usted le dé la gana y yo, que estoy aquí abajo, no le puedo decir nada, ¡carajo! Pero usted no podrá hacer nada porque aunque me engrillen las manos, no podrán engrillarme la mente.

-¡Mire, irrespetuoso y hablador hombrecito! Yo lo encerraré en una cárcel mental y le lavaré el cerebro.

-Jajá jajá, ¿y cómo lo hará? Porque a mí nadie podrá hacerme cambiar de parecer, puesto que lo que creo, lo creo firmemente, mientras que usted, está envuelto y confundido en sus libros con tantas escuelas diferentes del pensamiento legal. Mi libro soy yo y no tengo que consultar nada, mientras que estoy seguro que cuando usted salga de aquí lo primero que hará será hurgar sus libros como impaciente ratón de biblioteca para ver cómo me convence. ¿Cree que no lo sé? ¿Qué no lo comprendo?

Ensimismado en mis lúgubres pensamientos me dirigí a la habitación de en medio, la de la puerta gris. La abrí y la encontré con las piernas cruzadas y con una copa de vino. Me miró fijamente con una mirada penetrante que me hizo sonrojar.

En ese momento mis ojos se cerraron de pronto, había experimentado una increíble y rara hiperactividad. Tenía los ojos abiertos, pero me costaba ver. Tenía que hacer un esfuerzo muy grande para hacerlo. De pronto, olvidé quién era ella, se me pasó el sonrojo y me quedé inmóvil y parado ante la puerta que cerraba tras de mí. Al cerrarla y escuchar el ¡tan!, sentí también como si se me hubiera cerrado la mente también. La noche anterior me deleité leyendo un libro de casos legales famosos, uno de los cuales me sorprendió y repetía constantemente en mi mente.

Me tomó de la mano y me dijo: “¿qué te pasa?”, yo solo le contesté: “nada”, y entonces abrí los ojos y solté una delicada sonrisa: había vuelto a sentir, entonces me estremecí un poco y otro poco hasta que moví y alcé los brazos como ave que se siente libre. Ella me miró muy extrañada soltando una expresión de dejadez y confusión. Me senté, tomé el libro que estaba en la mesa y empecé a leerlo con avidez.

Recuerdo que era una novela del Oeste americano, que en la portada tenía dibujados un vaquero montado en un caballo y una chica gritando y corriendo detrás de él.

Ella se fue a la habitación desconcertada, pero yo no lo noté ni me importó pues quería aprovechar esa lluvia neuronal para ponerme a leer, lo que tanto me apasiona. Al cabo de media hora había terminado la mitad del librito de 200 páginas. Entonces ella entró en la sala como preguntándose porqué no me sentía. Me miró a los ojos y se puso las manos en la cintura.

-¿No vas a venir conmigo un tantito? Musitó desatándome el nudo de la corbata.

-“Quiero leer un rato”, le dije, mientras se sentaba a mi lado y empezaba a desabotonarme la camisa y a besarme como poseída por un frenesí.

-Ahora es que empiezo a vivir, Nazub. ¿No lo entiendes?

-¿Cómo así, que ahora empiezas a vivir? ¡Estás loco! Me gritó incorporándose con una fuerza como de fuego que carcome los huesos.

Salió del apartamento y al escuchar el ¡tan! de la puerta sentí como si me hubieran despertado de un trance. Salí despavorido hacia el parqueo gritando su nombre. Solo pude escuchar el chasquido de los neumáticos del auto que transportaba a la única persona que creía me había entendido hasta ahora.

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5 pensamientos en “Demasiado Autismo [Acápite Primero]

  1. Increible, me gusto muchissimo, si fuiste tu que lo escriviste Nathanael de verdad que te felicito. Ademas comprueba para mi el hecho que el universo esta sincronizado, en el sentido que donde menos piensas encuentras algo relacionado a lo que estas viviendo. Coincidencia? No creo,
    Porque justamente ahora estoy en una fase donde estoy conciente de la falta de autenticidad y de la creatividad de la gente. Para ser original en ese mundo hay que ser valiente. Einstein dijo una vez: La Mente untuitiva es un regalo sagrado y la mente racional es un servio fiel. Hemos creado una sociedad que honora el servido u se ha olvidad del regalo”

    Y por otro lado tambien me estoy dando cuenta que aunque puedas tener una conexion con una persona, compartir muchas ideas y tener afinidades. Eso siempre tendra sus limitaciones, porque cada uno de nosotros es unico y cada cabeza es un mundo. Y cada corazon tambien. En realidad estamos por nuestra cuenta cada uno. Asi mismo como vinimos solos y nos iremos solos.

    Me pasa a veces, que de tanto tratar de explicarme y ser entendida sin poder lograrlo, siendo malinterpretada, me siento impotente. cada hombre es una isla.

    Entonces, Bang! por pura casualidad pensando en eso hoy y teniendo por lo menos 3 meses sin entrar a tu blog caigo sobre eso.

    :-)

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