Pá’ los que se quedaron sin aire y con ganas de más…

Este sábado en Nowhere hay otro bonche Mardigras, pero no voy pá’llá porque no estoy en salir este fin de semana. Me lo daré tranquilo e iré a la Feria del Libro el sábado en donde Edward, Adam y yo despediremos a Catherine, que se regresa a San Francisco y no volverá.

El sábado 16 fui a casa de Rachelle a buscarla para ir al Miller Mardi Gras en la Hostos. Antes hicimos una parada técnica en Dumbo’s, un sitio confortable y con buenos precios. Allí cenamos y luego cogimos Zona adentro. Llegamos al Falafe, vimos a Mina en la puerta, que había llegado de UK de vacaciones. Nos invitó a pasar dentro y ahí saludamos a Paul y conocimos a Cosette (amigo de Mina) y otro pana ahí. Rachelle y yo nos quedamos embelesados viendo un cuadro carnavalesco/surrealista muy interesante. Lo comentamos y me contó ella que el pintor del cuadro es un alcohólico, que vive de eso para mantener su vicio. Cuando salimos y nos despedimos de Mina, Paul y Cosette, nos encontramos con el pintor, al cual Rachelle compró un extraño cuadro de bodegón. Lo dejó con una panita ahí de Falafe para seguir libres en la ruta que nos esperaba.

Cogimos Meriño arriba y llegamos al parquecito al ritmo de pasos largos y varios acompañantes que parecía que iban todos derechito y sin mirar a los lados a un derricadero.

Ahí en el parquecito nos voceó Ignaura y salimos a su encuentro. Andaba con la hermanita. Luego llegó Graciela y su nuevo novio (un panita como de 16 años o algo así). Luego apareció Yulissam, que había conocido previamente esa misma tarde. Nos sentamos en uno de los bancos.

En una que salí a comprarme una cerveza y agua para Rachelle, me encontré a Liberato, Omar, Angelo y Glaem, que me invitó a “mandarle diez poemas para el miércoles que la Embajada de Cuba va a lanzar un compilado de poemas”.

Luego cogimos Hostos arriba, después de habernos dado par de tragos. Ya eran las 11:00 pm y había muchísima gente. La muchedumbre llegaba hasta El Conde, pero no importa, le dimos pá’llá. Rachelle bailando delante mío y yo tratando de hacerme paso con tó’ esos codos y pisando sin querer a un mazo de gente.

mardigras

Después que avanzamos muchísimo y habiendo llegado como a 15 filas antes de la tarima, nos devolvimos. Rachelle no aguantaba el calor. Después de par de paradas técnicas acuáticas, nos internamos en Nowhere, donde había un poco más de perdición íntima: oscuridad, luces tenues, mujeres deshinibidas, subidas en la tarima central enseñando ombligos y demás voluptuosidades. Subimos escaleras arriba e hicimos cola para darnos el bonche desde el balcón. En el interín fui a comprarme una cerveza y un Red Bull para Rachelle. Cuando volví, ya ella estaba en el balcón bailando. Me guardó mi puesto y nos dimos el bonches tranquilos: con baño y bebida a la mano, sin empujones ni codazos, sin agarradas de nalgas y con espacio para bailar.

En una debajo nuestro, en la calle, un tipo se bajó los pantalones y otra tipa, del lado opuesto jugaba al palo encebao con uno de los postes instalados para el evento.

Estuvimos en Nowhere como hasta las 2:30, me fui pá’ Ocho Puertas. Allí vi de nuevo a Mina, Paul y Cosette. Duré un buen rato con ellos y a eso de las 3:15 zarpé rumbo a casa.

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