«Te ves como una lesbiana». «¿Por qué quieres parecerte a un hombre?» «¡Hey,muchachito!» Esas fueron solo algunas de las palabras que recibí de amigos y familiares cuando decidí cortarme el pelo. Las connotaciones de género que vienen con la forma en que una decide llevar el pelo son un significante general de la obsesión de la cultura dominante con apariencias normativas. Muchas instituciones y congregaciones religiosas continúan manteniendo percepciones normativas sobre la apariencia y la vestimenta. Al crecer en una ciudad conservadora en las zonas rurales de Georgia del Sur y haber sido criada dentro de una tradición pentecostal, mi vida ha estado llena de muchos desafíos en cuanto al género, la sexualidad, y la vestimenta.
Códigos de modestia en el pentecostalismo y el mormonismo | Amanda Pumphrey
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