Natanael Disla

Una confesión de Leonardo Boff

8 Enero, 2009 · 3 comentarios

© Latin@rama

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Desde Adital:

Leí a Platón, a san Agustín y toda la obra de san Buenaventura a la luz de una vela, en el noviciado franciscano. Mi estructura de pensamiento es buenaventuriana -las cosas no son, ellas simbolizan. Tuve experiencias de Dios. Me gusta estar solo. Mi espiritualidad es casi corporal. No digo nada cuando rezo. Rezo el Gloria al Padre y no pido nada. Sólo pedí por mi sobrina que agonizaba. Hice la promesa de ir en romería a Aparecida. Ella sanó y yo cumplí la promesa.

Pasé en Europa por la fase del pensamiento germánico, racionalista, y perdí la fe. En el comentario de los Salmos pasé por la experiencia dolorosa de recuperar la fe.

Nunca recé a los santos. A Nuestra Señora sí. Y me gusta mucho la Trinidad. Toda mi vida es trinitaria. Todo lo organizo en tres. Mi libro sobre la Trinidad es culminación de toda una búsqueda. Busco recuperar a Dios como Dios trinitario. No sé si rezo. A veces me siento rezador por vivir en esta atmósfera religiosa.

Para mí el hacer teología no es rezar, es reflexionar sobre Dios. Rezar es no pensar, es sentir a Dios. Es el corazón que siente a Dios, como decía Pascal. La razón no piensa a Dios.

Procuro estar en Sus manos. Él me mete y me saca de las crisis. Ni me preocupo por salvarme. El infierno es una verdad asintótica, como decía Rahner, para alinearnos con Dios. Todos salimos de Dios y volvemos a Él.

Como le fue contado a Frei Betto en Corrêas, RJ, Brasil, el 23 de abril de 1987.

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