Natanael Disla

Una superdemocracia desoccidentalizada

20 Julio, 2008 · Deja un comentario

Nuestro paradigma civilizacional, elaborado en Occidente y difundido por todo el globo, está haciendo agua por todas partes. Los desafíos (challenges) globales son de tal gravedad, especialmente los de naturaleza ecológica, energética, alimentaria y poblacional, que estamos perdiendo la capacidad de darles una respuesta colectiva e incluyente. Este tipo de civilización se va a disolver.

La humanidad, si no quiere auto-destruirse, deberá elaborar un contrato social mundial con creación de instancias de gobernabilidad global y una gestión colectiva de los escasos recursos de la naturaleza. Si triunfara, se inauguraría una nueva etapa de la civilización humana, posiblemente con menor conflictividad y más cooperación.

(HT:Leonardo Boff)

A propósito, me viene a la mente la famosa frase de Hans Küng, “no habrá paz mundial sin paz entre las religiones, no habrá paz entre las religiones sin diálogo entre las religiones”. Los conservadores -ortodoxos, como prefieren llamarlo algunos- debieran enrolarse también en este diálogo. Su énfasis por el “pensar correctamente” es necesario en estos tiempos álgidos tan necesitados de un diálogo macroecuménico entre no sólo todas las confesiones y religiones, sino entre las comunidades y pueblos que, a merced del Imperio, aún tratan, a veces forzosamente, otras bajo represión totalitarista, de reencontrar sus identidades que van extinguiéndose como arena en las manos.

Ese “pensar correctamente” debe traducirse en un “vivir correctamente” bajo un pathos de igualdad, respetando la identidad y creencias de cada quien. Debe trabajarse finalmente, en una ética mundial responsable que salve estos puentes que hemos construído los seres humanos, y que nos separan los unos de los otros.

Categorías: Religión
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