La experiencia de las minorías en la palestra de las mayorías
Mientras regresaba esta tarde del Seminario, había en la Av. San Vicente de Paul sendos bandereos de simpatizantes -¿o mandados?- tanto del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) como del Patido Revolucionario Dominicano (PRD). Para mi sorpresa no se escuchaba música parodiada con la contienda electoral actual de un Sergio Vargas, un Yoskar Sarante o un Ramón Orlando. Música de El Lápiz Conciente y de Omega & Su Mambo Violento era lo que se escuchaba. Aún fuera de los Premios Casandra y criticados por esta nueva movida, lo cierto es que los partidos políticos se han contagiado con esta nueva expresión popular.
Me paré de leer mientras iba en el autobús y me puse a meditar que muchas de las expresiones más autóctonas se forjaron en talleres creativos llamados habitaciones, o bien mediante una amena y tranquila conversación con un viejo amigo.
Lo cierto es que estas ‘minorías’ quieren ser escuchadas porque tienen mucho que decir, mucho que decir porque lo han vivido.